Límite

|
El Límite. La última vez que estuve aquí fue por una sustancia no del todo lícita. Me corrijo. Para nada lícita. Comencé este diario “limitista” para decir la verdad, no para estar encubriéndome con más mentiras, como la que me trajo aquí. Fue heroína. Ya escribí sobre eso en una página anterior, y prefiero simplemente no llamar a esos fantasmas del pasado que me siguen atormentando. En aquel momento fue cuando decidí no volver a este punto mental, a este maldito estilo de vida por el que casi muero. Pero no voy a eso. Ya hace mucho tiempo que rompí todas mis relaciones con El Límite. Pero ahora estoy aquí de nuevo, sudando frío de miedo. Cuando decidí empezar aquí me dijeron: “Es imposible salir. Es como entrar a una jaula llena de drogas, con la condición de que una vez cerrada la puerta, debes tragarte la llave…” Aparte de quedar atrapado entre toda esa mierda, te vuelves loco cuando se te acaba la droga. Los sentimientos como la ansiedad corroen tu mente hasta quebrarla, como a una frágil copa de cristal.

Tal vez hay secretos que deban permanecer en secreto, dicen. Fui tan ingenuo en pensar que solo iba a entrar al Límite por medio de alucinógenos, pero estaba equivocado. Tan equivocado como un pendejo de quince años que todavía cree en el Hada de los Dientes. Esta vez fueron los secretos lo que me trajeron aquí. La posibilidad de que mi más grande secreto sea revelado, y peor aún, a la única persona que no puede saber del tema y que sigue viva. Y yo el maldito imbécil que quería esperar a que e muriera. Ahora resuena en mi cabeza el huaso “Mas fácil es pillar a un mentiroso que a un ladrón”. Pero yo no he sido ningún mentiroso. Simplemente he tenido un poco de precaución en esconder mis secretos. Hay gente que no puede saber de ello, y punto.

Ya no sé que hacer. El Límite me está consumiendo. Hacía ya tiempo que no sentía tanta adrenalina corriendo por mi cuerpo. Y lo peor es que me estoy adelantando a los hechos. Hay una oportunidad de que esa persona no sepa nada del tema.
¿Quién sabe si no llegué a este punto tan solo por ideas mías? El Límite es engañoso, y busca gente para absorber. Siempre codicioso y seductor, no te deja salir de aquel maldito estado de extrema violencia mental en la que lo único que deseas es pegarte un tiro y acabar con todo.

Me llaman y tengo que dejar esto. Quizás me vaya a festejar con un grupo de amigos para revivir mis experiencias aquí. ¿Quién sabe? Quizás jale algunas líneas, total, ya estoy en El Límite…

0 comentarios:

Publicar un comentario