¿Te acuerdas de esos panes con queso a la mitad de la noche mi amor? ¿Cuando ninguno de los dos podía dormir por alguna razón y otra, y para calmar los nervios, golosos como ninguno, nos poníamos a comer? Yo si. Cada vez que me como uno me acuerdo de ti, de tu sonrisa coqueta, de tu mirada cariñosa. Me acuerdo de aquellos días en los que te despertabas con cara de pan con quedo, y yo, como un sirviente, iba a la cocina y te la preparaba. ¿Te acuerdas de ese tiempo de escasez?, ¿de cuando no había queso, y por las raciones, nos teníamos que conformar con el nada quesilicioso sabor del queso rallado calentado al microondas? ¿Te acuerdas de ese pan duro de tres días, con el que simulábamos sacarle la chucha a un facho si es que llegaba a buscar camorra?, Yo si. Me acuerdo de esas noches abrazados, ambos pensando en cuanto queríamos un pan con queso, pero no teníamos ni la plata para eso. También me acuerdo de la chanchada que hicimos un par de veces, de poner salsa de tomate, queso, cebolla, tomate y todas esas webadas que comíamos en una piza metiéndolo en el microondas, fingiendo que te llevaba a comer a uno de esos restaurantes pitucos del barrio alto, como dos jóvenes que se escapan con la mesada del mes, además de un aguinaldo sacado ilícitamente de la billetera del papi. Pensar que ahora me acuerdo siempre de ese día, el fatídico, puto y maldito día. Me había ido temprano al trabajo, pero te había dejado hecho un pan con queso para tu desayuno. Me acuerdo que llegué a la casa, muerto de cansancio, con ganas de comer algo rico (un pan con queso me habría dejado contento) y ahí estaba. Junto a tu pan a medio comer, había una nota que decía que los milicos te habían llevado por no se que weá. Y mira que no supe más de tu mi amor. No supe si te mataron o te exiliaron, o quizás qué te hicieron. Lo único que se es que ahora soy un viejo decrépito, cuya única manera de acordarse de su amor es comerse un pan con queso.
|
sábado, 16 de enero de 2010
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

0 comentarios:
Publicar un comentario