Coincidiendo con año nuevo :)
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Soledad.
Todo en aquel paisaje le indicaba aquel sentimiento. El bosque siempre verde que se alzaba, magnificente sobre el. Las flores, muy separadas las unas de las otras. Y por último él mismo. No había ninguna otra persona en aquel hermoso paraje desolado. Tenía un libro en sus manos, y junto a su cuerpo yacían un paquete de cigarrillos con un encendedor, todo lo que necesitaba para una o dos horas de lectura, pensó.
“A su imagen y semejanza los creó. Varón y hembra los creó.”
A lo lejos la vio. Tenía su mano apoyada sobre el tronco de un abeto, y lo miraba, como preguntándole algo. Cuando el chico salió del trance en el que le pusieron los ojos de la muchacha, se dio cuenta de que estaba completamente desnuda. El joven comenzó a apreciarla. No podía distinguir su cara, pero algo lo llamaba a ir con ella. Apenas se levantó, la chica comenzó a correr, y al cabo de unos segundos ya la había perdido de vista.
A toda velocidad, se internó en el misterioso bosque. Las espinosas hojas golpeaban su cuerpo raspándolo, pero a el no le importaba. Solo había una cosa en su cabeza: tenía que encontrar a la chica. Tenía que saber quién era la chica.
El cansancio lo hizo detenerse. Jadeando, se inclinó para tomar un respiro. Miró sus rodillas desnudas con sorpresa. No se había dado cuenta de que también el, al igual que la muchacha, estaba desnudo. Al igual que con la chica, contempló su cuerpo de la manera más clara y pura en la que lo pudiese haber hecho, pero un ruido de hojas moviéndose lo desconcentró. Allí , a menos de tres metros estaba ella, mirándolo con aquellos mismos ojos curiosos que había visto hacía tan solo unos segundos. Otra vez, al más mínimo contacto visual, la chica echó a correr a toda velocidad, con él siguiéndolo.
“A su imagen y semejanza los creó. Varón y hembra los creó.”
El verdor intenso del bosque lo cegaba, y las piedras en el camino herían sus pies descalzos. No importaba. La chica era real. ¡La chica era real! Nada podía expresar el júbilo que sintió su corazón al darse cuenta de eso. Pero su corazón también sabía que tenía que alcanzarla.
Por entre las hojas se asomaba El Otro. Siempre majestuoso, conservó su silencio durante todo el juego. Lo divertía ver como aquellas criaturas se perseguían, necesitándose el uno al otro. Pero El Otro sabía que cada uno de ellos estaba solo. El Otro sabía que cada uno de ellos estaba completamente solo.
En un descuido, o quizás por un movimiento de la mano de El Otro, ambos tropezaron con la misma raíz sobresaliente del suelo, y ambos cayeron en el mismo lugar, el hombre sobre la mujer, la mujer sobre el hombre. Sus caras estaban prácticamente juntas. El la miraba, con una sonrisa de triunfo en los ojos y una mirada preocupada en los labios. Jadeaba. La chica, con sus inocentes ojos, dejó esta vez que el chico la observase. Lentamente, fue acercando sus labios a los del muchacho, mientras ambos cerraban sus ojos.
Cuando se tocaron ambas bocas, pareció como si el tiempo se hubiese detenido. Más aún, pareció como si el tiempo se hubiese concentrado en ellos dos, avanzando tan rápido que dejó de existir. Ambos eran un punto insignificante en el espacio, y sin embargo ellos eran el espacio. Él sintió como si lo supiese todo de ella, mientras que ella sintió, directamente, que lo amaba. No hubo necesidad de desvestirse. Ambos, como si tuviesen un manual de instrucciones inserto en el cerebro, sabían perfectamente que hacer.
“A su imagen y semejanza los creó. Varón y hembra los creó.”
El besaba lentamente todo el cuerpo de ella, mientras sus dedos acariciaban tiernamente la cabellera negra del muchacho. El placer circulaba por entre los cuerpos como si estos hubiesen estado conectados. En perfecta sincronía, hicieron el amor hasta quedar exhaustos.
“A su imagen y semejanza los creó. Varón y hembra los creó.”
La alarma de su reloj sonó, interrumpiendo la lectura del volumen. Sus ojos, miraron con añoro las últimas palabras del párrafo, mientras que apagaba el cigarrillo que tenía en la boca. Seguía recordándose a su mismo: no es real, no es real… aquella chica llamada Eva no es real. Sentía ganas de llorar. Rápidamente, se puso de pie, y emprendió lentamente la marcha de vuelta al campamento.
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viernes, 1 de enero de 2010
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1 comentarios:
Seré sincero, no me gustó. No es malo, pero no es de mi agrado ^^U
aunque la idea está muy buena.
Por cierto, pequeños detalles
"El bosque siempre verde que se alzaba, magnificente sobre el." -> Hasta yo sé que ese "él" lleva tilde xD
"Y por último él mismo." Creo que debería ir una coma entremedio, no sé, suena mejor al leerlo. ^^U
"Seguía recordándose a su mismo: (...)" -> "A si mismo" no "su mismo", ¿no? XD
Saludos
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