¿Ves aquella muralla?, Está triste.
¿Que como lo sé?, No lo sé, pero lo sé.
Aquella muralla está triste. Todo el mundo le tira tierra con los pies, y no la dejan respirar. Niños en medio de una amarreta la patean sin siquiera pensar en sus sentimientos, simplemente porque no habla... ¿Acaso dije que no habla?.
Si, habla... pero no en nuestro idioma.
Pero la muralla no está triste por eso. La muralla no está triste por aquel niño que la golpea despiadadamente, ni tampoco por la tierra que la hace toser.
La muralla está triste porque no está enamorada.
La muralla no ama perdidamente a aquel portón de la vereda de en frente.
La muralla no se desvela todas las noches pensando en aquel hermoso cerrojo dorado, ni en aquel sensual vaivén activado por control remoto.
La muralla no sueña con el día en que un grafitti que reze "te amo" aparezca misteriosamente en aquel portón.
La muralla está triste porque no está enamorada de aquel portón...
... o por lo menos eso dice ella.
|
jueves, 8 de octubre de 2009
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

0 comentarios:
Publicar un comentario